Como nos va cambiando el tiempo
Y de qué manera nos acomodamos
a su vera
que fácil olvidamos los sueños de niños
en los cuales soñábamos con ser libres
como los pájaros
que llevan la libertad pegada junto a sus alas
o quizá con el vuelo de un avión
cruzando el horizonte
provocándonos esa misma sensación
de libertad o tal vez de sutil ingravidez
Ahora ya mayores
entendemos que nunca seremos
las princesas o los príncipes de los cuentos
encantados
esos que nos metían en su mundo
y nos hacían albergar
cosas y mundos fantásticos
Ahora esa libertad y la magia
con la que soñábamos
se han quedado estacionada
en el baúl de los recuerdos
esperando que un día cualquiera
volvamos a sentir el aleteo fugaz
de la valiente rebeldía de los niños.
mgc/.
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¡Qué manera tan bonita y tan sencilla de presentarnos ese eterno dilema, María, del niño que se hace mayor. Yo quiero ser valiente, yo quiero ser rebelde y darle la vuelta a este mundo. Que el mundo juegue al amor, como lo hago yo
ResponderEliminarÓscar. Siempre está en nosotros esa fuerza intrínseca que nos ayuda a seguir y de vez en vez debemos mirar todo con Asombro. Ya que eso es lo que separa nuestra mente mayor de la de los niños. Para ellos siempre es un recomenzar y lo hacen siempre felices. Seamos niños aunque solo sea x un momento diariamente. Y el mundo nos parecerá digno de ser vivido.
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