Lentamente articulo las palabras
Que yacen dormidas
Tenues y cabizbajas
Esperando despertar de golpe
Como grito que irrumpe
En plena madrugada
Palabras mantenidas
salvajemente aprisionadas
Por mucho tiempo
Devanándose por dentro
Queriendo liberarse
De la maraña fría y aplastante
Del silencio hosco y sus ecos internos
Palabras guardadas
Dentro de la cabeza
Enredadas, confundidas
Aletargadas
Surgen de a poco
Se entremezclan, se confunden
Se atragantan
Titubean tímidamente
Pero luego se elevan en un acto de fe
Sencillas claras contundentes
De tanto haber sido reflexionadas
Y hablo, hablo, hablo
Mgc/.
01-2012
Hola María,
ResponderEliminarTremendo el poder de la palabra, y más cuando el tiempo las macera suficientemente, madurándolas como dices en un "acto de fe". Pura energía sublimada. Me gusta mucho el poema, tiene mucha fuerza.
¡No pares de hablar! ni de escribir (que es otra forma de hablar).
Un abrazo desde Canarias.
Hola Miguel Angel, gusto en saludarte y me gusta mucho que estemos en contacto, siempre es mejor conocer la cara de la persona de la cual he estado leyendo sus poesias durante algunos meses.
ResponderEliminarEste atisbo de poema es pensamiento hecho palabra y puesto en una nota, me alegro que te guste.
Otro abrazo para ti.
me siento identificada en ese sentimiento , a veces es un verdaero acto de fe que se nos escuche , sobre todo cuando tenemos tanto dolor apasionado y aprisionado dentro,saludos.
ResponderEliminarHola Elena,
ResponderEliminarla palabra es la más hermosa de las creaciones de la naturaleza y cuando surge debe dejarse escuchar no solo por los oidos externos sino también por la fuerza del Alma.
otro saludo para tí.